12 junio 2014

Vodafone reconoce su colaboración en el espionaje masivo a 29 países


Vodafone el segundo operador de telecomunicaciones más grande del mundo, ha reconocido su colaboración con los programas de espionaje masivo en 29 países, entre ellos España. 


La compañía de telefonía móvil, con 439 millones de clientes en todo el mundo, ha revelado la existencia de sistemas secretos de cableado que permiten a las autoridades tener acceso directo a las comunicaciones entre usuarios.

Vodafone y British Telecom (BT), el mayor operador de telefonía fija en el Reino Unido, habían mantenido hasta la fecha un total silencio ante las revelaciones del ex analista de la CIA Edward Snowden.

Que aseguró que los gigantes de internet (de Facebook a Microsoft) y las grandes compañías de telecomunicación han colaborado con los programas secretos de espionaje Prisma (en Estados Unidos) y Tempora (Reino Unido).

Los documentos de Snowden sacaron a la luz la práctica extendida del espionaje masivo en varios países europeos, entre ellos España. 

Según datos revelados por The Guardian, en nuestro país se produjeron un total de 48.679 intercepciones "legales" de metadata (números de teléfono, lugar y hora desde el que se efectuó la llamada, mensajes de texto) y 24.212 intercepciones directas de contenido a lo largo de 2013.

Italia encabeza la lista con más de un millón de pinchazos, seguida de Australia (688.000) y del Reino Unido (514.000). 

Con sede en Newbury, Vodafone ha mantenido en los últimos años una relación especial con el GCHQ (Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno), el tercer brazo de los servicios británicos de inteligencia, que obtuvo en secreto el acceso a una red de cables de fibra óptica que transmite llamadas telefónicas y tráfico en internet de todo el mundo.

Vodafone justificó ayer su decisión de publicar un denso informe de 40.000 palabras en nombre "del derecho a la privacidad" de sus clientes. 

La compañía especificó que no suele recibir "ninguna forma de demanda de acceso legal para interceptación", ya que las autoridades y las agencias "tienen acceso permanente a las comunicaciones de los usuarios mediante sus propios enlaces directos".

Vodafone aseguró haber cumplido en cualquier caso escrupulosamente las leyes de los países en los que opera la compañía. 

En Albania, Egipto, Hungría, India, Malta, Qatar, Rumanía, Sudáfrica y Turquía es ilegal revelar información relacionada con la intercepción de llamadas telefónicas o mensajes.

La compañía británica aseguró que en al menos seis países las leyes obligan a sus operarios a colaborar con la instalación de cables de acceso directo a las comunicaciones. Vodafone no reveló los nombres de esos seis países "por no poner en peligro la integridad de nuestro personal".

"El hecho de que tantos gobiernos puedan acceder a nuestras llamadas de teléfono con un simple click es escandaloso", declaró ayer Shami Chakrabarti, al frente de la organización de derechos civiles Liberty.

 "Snowden ha revelado el alcance del espionaje masivo y ahora estamos viendo la confirmación de toda esa información. Está cada vez más claro que nuestro mundo analógico necesita ponerse al día y protegerse del Gran Hermano en el mundo digital".

"Las peores de nuestras pesadillas se están haciendo realidad", declaró a The Guardian Gus Hosein, director ejecutivo de Privacy International. "Nunca imaginamos este nivel de complicidad de las compañías de telecomunicación. 

Vodafone ha sido valiente a la hora de dar el paso al frente. Esperemos que otras compañías sigan su ejemplo y se tomen medidas para introducir cambios legislativos y evitar que algo así pueda seguir ocurriendo".

Stephen Deadman, representante de Vodafone para asuntos de "privacidad", se desmarcó precisamente ayer con un llamamiento a los gobiernos "para poner fin al acceso directo para obtener información de los ciudadanos". 

Deadman reclamó el desmantelamiento de los actuales sistemas de acceso directo y la puesta en marcha de nuevos mecanismos que protejan las comunicaciones entre particulares.


"Sin un requerimiento oficial, no hay visibilidad", insistió Deadman. "El hecho de que un Gobierno o un juez tenga que emitir una orden es ya una manera importante de vigilar cómo ése ejerce el poder".

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