23 mayo 2018

Los gladiadores del coliseo al tablero

Erase una vez un juego llamado ajedrez y se jugaba entre dos antagonistas corteses y serenos, con 32 piezas y un tablero de 64 casillas blancas y negras. ¡Cómo ha cambiado el ajedrez desde aquellos tiempos de tranquilidad! Hoy el juego forma parte de la información mundial. De hecho, la transformación empezó en 1972, durante la partida Fischer-Spassky, en Reikiavik (Islandia). El genial campeón americano, Bobby Fischer, desapareció del escenario después de lograr su última meta ajedrística -arrebatarle el título mundial a un ruso-. Ahora vive retirado en Pasadena (Estados Unidos) rechaza cualquier oferta para volver a jugar. Cuando en 1975 Fisher no se presentó a jugar su partida contra Anatoly Karpov, este fue coronado nuevo campeón. Mantuvo el liderato durante 10 años, ganando todos los torneos con actuaciones excepcionales. Pero su estilo personal, tranquilo y reservado, no atrajo tanto la atención de los medios de comunicación como su antecesor. Todo esto cambió de nuevo con la llegada del gran maestro de Azerbayan, Gary Kasparov. En 1985, a la edad de 22 años, batió a Karpov y se convirtió en el campeón mundial más joven en la historia del ajedrez. Desde entonces, ha vuelto a ganar dos veces contra Karpov -siempre en partidas muy reñidas.



En octubre de este año, Kasparov consiguió una de sus grandes ambiciones, superando la legendaria marca lograda por Fischer en 1972 -2785 puntos en la lista internacional-, al vencer al noriego Simon Agdestein en un torneo en Tilburg (Holanda). Este récord había sido comparado por mucha gente con la fantástica -y aún imbatida- marca de Bob Beamon de 8,90 metros en el salto largo. Y Kasparov obtuvo el nuevo récord con un tanteo extraordinario de 12 puntos sobre 14 posibles en Tilburg, donde jugaba uno de los jugadores más fuertes del mundo. Increíblemente, desde 1981, no ha terminado ningún torneo por debajo del primer puesto empatado. La popularidad de Kasparov va mucho más allá del ajedrez. En la portada de «El Mundo Deportivo» aparece como su deportista del año y su foto ocupa tres páginas del último número de «Playboy». Pero lo que a él mismo le apasiona es la idea de exportar a otros países el interés de la URSS por el ajedrez. Este mes en Londres, se ha decidido qué dos jugadores se enfrentarán otra vez en la capital inglesa, el próximo marzo. El ganador intentará arrebatarle el título a Kasparov, en octubre del próximo año. Anatoly Karpov ganó a su compatriota ruso, Arthur Yusupov -que perdió varias ocasiones de mejorar su tanteo-, mientras que el holandés Jan Timman batió al británico Jonathan Speelman.

Este último logró un resultado decepcionante para los aficionados londinenses, sobre todo porque Speelman no jugó con su inspiración habitual. De todas formas, Gary Kasparov no parece temer ni a Karpov ni a Timman. Se declaró «sorprendido y decepcionado» por el mal juego de Karpov en Londres. Según el campeón mundial, Karpov «ya no es el mismo de siempre» desde que, por primera vez en su carrera, perdió tres partidas consecutivas en el torneo de Rotterdam. Decir que Kasparov y Karpov se conocen es una declaración simplista. Han jugado frente a frente en 131 ocasiones -600 horas al tablero- y Kasparov sólo lleva dos partidas de ventaja. Al parecer, lo más preocupante para Gary Kasparov -comentario habitual en la prensa internacional- es la batalla que está sufriendo la misma Organización del Mundo de Ajedrez. Desde 1948, el juego había estado bajo el control de FIDE (Fédération Internationale des Echecs), con sede en Lucerna (Suiza). En 1986, Gary Kasparov y otros grandes maestros presentaron una carta a la Asamblea General de la FIDE, en Dubai, proponiendo la creación de una Asociación de Grandes Maestros (GMA) para sustituir al Consejo de Jugadores. En efecto, en febrero de 1987, la nueva organización se fundó formalmente. Uno de sus objetivos principales es establecer que el campeonato mundial se ponga bajo el control de los mismos jugadores, y no, como hasta ahora, bajo la FIDE. Según la Asociación de Grandes Maestros, la FIDE es un cuerpo amateur y, por lo tanto, debería restringir su esfera de influencia al ajedrez amateur. La GMA cree que, como el tenis o el atletismo, el ajedrez necesita su propia asociación para proteger los intereses de los jugadores. ¿Y qué piensa la FIDE de todo esto? La situación es confusa. Su presidente, el filipino Florencio Campomanes -figura muy controvertida en el mundo del ajedrez, como ya veremos-, ha reconocido la fundación de la GMA, pero las negociaciones entre ambas organizaciones han tropezado con innumerables obstáculos. Uno de los problemas es que Kasparov y Campomanes no se llevan demasiado bien -para no decir algo más fuerte. Esta animosidad estalló en Moscú, en 1985. La primera partida Karpov-Kasparov fue concluida por el presidente de FIDE justo cuando Kasparov parecía recuperarse de una pésima posición. LLevaban jugando la cifra récord de 48 partidas, y al final, Karpov sólo necesitaba un punto más para retener el título mundial. Pero había perdido dos partidas consecutivas poco antes del abandono de Campomanes.

Cerca del drástico final de la partida, Kasparov se enfadó en público, alegando que había sido víctima de un compló organizado pon las autoridades rusas, en colaboración con Campomanes, para asegurar que Karpov, ciudadano modelo y conformista, retuviera su corona -y que no la perdiera frente a Kasparov, hombre inconformista e independiente, que siempre dice lo que piensa. Al menos eso sugirió el mismo Kasparov. Después de tan extraordinarias alegaciones, Kasparov y Karpov volvieron al tablero en Moscú el mismo año, y esta vez salió como legítimo vencedor Kasparov. Desde entonces, han jugado otras dos partidas en Londres-Leningrado y Sevilla. Ambos fueron muy reñidos. Salió victorioso Kasparov, pero en Sevilla terminó empatado a 12 y, según las reglas, en tal caso el campeón conserva el título. Karpov se ha declarado deseoso de vengar estas derrotas. Pero no sólo tiene que ganar a Timman en marzo. Queda por resolver dónde tendrá lugar la partida contra Kasparov. Dos ciudades han presentado ofertas: Lyon, en Francia y Wellington, en Nueva Zelanda. FIDE ha aceptado la de Lyon, pero esta decisión ha enfurecido a Kasparov -insiste que, como campeón mundial, tenían que haberle consultado antes. Paradójicamente, en una de las pocas muestras de acuerdo, Kasparov y Karpov declararon durante un torneo reciente en Skellefteä (Suecia), donde quedaron empatados en el primer puesto, que FIDE había actuado equivocadamente.

Quienes observan este debate desde fuera del mundo del ajedrez, pensarán que se trata de una pelea infantil. Pero la discusión sobre eI lugar de la partida de octubre del año que viene, se ha convertido en símbolo de la gran lucha entre Kasparov y la GMA, por un lado, y Campomanes y la FIDE por otro. Si Kasparov decide jugar en Wellington -lo que parece probable-, podría interpretarse como una «bofetada» a FIDE. Todo esto demuestra hasta qué punto el mundo del ajedrez, como otros deportes, se ha politizado. Uno de los ejemplos más claros de este fenómeno ocurrió en 1986, durante la Olimpiada de Ajedrez organizada por FIDE en Dubai, donde se prohibió la participación.

16 mayo 2018

El magnate Maxwel es un agente del Mossad

La bomba estalló a última hora del martes en la Cámara de los Comunes. Dos parlamentarios, uno conservador y otro laborista, acusaron al jefe de internacional del Daily Mirror -perteneciente al magnate Robert Maxwell- de ser un agente del Mossad (el servicio secreto israelí), y de tráfico de armas. Curiosamente, uno de los diputados que realizó la acusación, Rupert Allason, miembro del partido conservador, escribe novelas de espionaje. El otro, George Galloway, laborista, no tiene, al menos que se sepa, inclinaciones literarias. Los dos parlamentarios se hicieron eco el martes en los Comunes de un libro, The Samson option, que ha aparecido este fin de semana, en el que su autor, el periodista norteamericano Seymour Hersh acusa directamente a Nicholas Davies, jefe de Internacional del Daily Mirror. Según el libro, Davies habría proporcionado información al Mossad sobre el paradero de Mordechai Vanunu. Vanunu fue el técnico israelí que dio el soplo sobre la construcción de armamento nuclear por parte del Gobierno israelí, y que publicó el Sunday Times.


A raíz de esa supuesta , denuncia .por parte de Nicholas Davies, Vanunu habría sido secuestrado' por él Mossad y enviado a Israel, , donde actualmente se enéuentrá encarceládo, por alta traición. El libro acusa asimismo a Nicholas Davies de haber estado implicado durante los últimos diez años en la venta de armamento israelí 'a países como Irán. Según esto, habría intervenido directamente en la venta de 4.000 misiles antitanque a Irán, operación en la que habría estado asociado con Ari Ben-Menashe, un agente israelí. En la sorprendente intervención ante los Comunes, Allason acusó al propio grupo Mirror y a su presidente, Robert Maxwell, de haber mantenido estrechas relaciones con el Mossad. La respuesta no se ha hecho esperar. En su edición de ayer, el Daily Mirror responde con su primera página, un editorial y las fotos de los dos parlamentarios: «Hombres deshonestos y sucias artimañas». El diario de Robert Maxwell denuncia que se han realizado estas acusaciones contra uno de sus hombres sin evidencias reales, y ataca a los dos diputados, «un par de chacales escarbando en un montón de mierda, que es el lugar al que pertenecen».

A Allason le califica como el diputado «que gana dinero escribiendo invenciones sobre espías bajo el seudónimo de Nigel West», mientras que del laborista Galloway dice que es conocido como «el precioso George» (dando detalles de su vida sexual), que estuvo el pasado año en Túnez invitado por la.OLP» . Davies negó todas las acusaciones y aseguró que desconocía las actividades de Vanunu hasta que fueron publicadas. Sin embargo, reconoció que Ali Ben-Menashe, el intermediario de armas, era amigo suyo. «Menashe fue un contacto periodístico mío que primero dijo que trabajaba para el Gobierno y después reconoció, cuando nos convertimos en amigos, que trabajaba para la seguridad israelí». Por su parte, Maxwell declaró que las acusaciones eran infames y que ya ha iniciado acciones contra la editora del libro, por daños y perjuicios, y para intentar paralizar su distribución. Asimismo, el libro The Samson option acusa al Primer Ministro israelí, Isaac Shamir, de vender a la URSS información, que a su vez recibió del espía Johathan Pollard, sobre los satélitesantimisiles norteamericanos.

09 mayo 2018

Matar zorros para vestir a zorras

Hasta hace poco, las usuarias de los abrigos de visón mantenían erguida la barbilla y caminaban por la Quinta Avenida sin mirar hacia atrás: Su paseo era un show de orgullo. Ahora la situación ha dado la vuelta. Muchas de ellas no pueden separar la vista de las suelas de los zapatos y se esconden en cuanto pueden. Les chillan. «Queremos que la gente que vista con pieles de lujo sienta vergüenza cuando entre a comer en un restaurante. Comprar visón es obsceno, cruel y arcaico», asegura Bob Barker, un popular presentador de televisión norteamericano. Barker es, además, un activista de Trans-Species Unlimited, una organización que lucha por los derechos de los animales. La situación está adquiriendo unos tintes melodramáticos tan exagerados como justificados. «Es un signo de terrorismo. A la gente ya le da miedo ponerse sus abrigos de piel por lo que pueda ocurrirles en la calle», cuenta Nicholas Benson, un peletero del Estado de Washington.



Y es que las connotaciones que desprenden las pieles caras están transformándose a una velocidad realmente sorprendente. Antes era poco menos que un lujo, símbolo inequívoco de un estatus social y económico más que digno al que pocas mujeres podían aspirar. Ahora, llevar un visón sobre el cuerpo es un vestigio sádico que refleja la falta de piedad y buenos sentimientos de sus malvados usuarios. Es la guerra. Y, de momento, los ecologistas parecen estar perdiendo su última batalla. Sus enemigos son esta vez los fabricantes de abrigos de pieles, cuyos «lobbies» todavía son uno de los más poderosos. En Aspen, Colorado, paraíso da esquiadores e infierno de visones, los defensores de los derechos de los animales han perdido su oportunidad de convertir a la ciudad en el primer lugar de Estados Unidos donde está prohibido vender un abrigo de pieles. Los 3.700 votantes de este diminuto centro de esquí consiguieron salvar una especie en vías de extinción, la de los peleteros, por 1.701 votos a 898. «Me alegro de que hayan perdido, porque son unos histéricos. Prohibir la venta de pieles, ¿A quién se le ocurre?», pregunta John More, un neoyorquino que con frecuencia viaja a Aspen para practicar el esquí. Ni siquiera la fuerza del alcalde de la ciudad, Bill Stirling, y su esposa, Katharine Thalverg, fundadora de la Sociedad de los Derechos de los Animales de Aspen, lograron hacer historia con este insólito referéndum. Stirling, que intentaba convencer a sus votantes diciéndoles que la comunidad «no desea enriquecerse gracias a la crueldad con los animales», ha perdido la votación. Pero, con el sufragio, ha conseguido sentar un precedente a partir del cual las asociaciones de ecologistas empezarán, dicen, la verdadera batalla en favor de los visones y en contra de sus vendedores y compradores.

Un abrigo de visón cuesta mucho dinero y la muerte de medio centenar de estos mamíferos carnívoros y graciosos, similares a la nutria. Los visones, en algunos lugares de Aspen no sólo se cazan, sino que se crían, engordan y matan. Algunas organizaciones estiman que cada año alrededor de setenta mllones de visones llegan a ser sacrificados para conformar el gusto de las élites económicas internacionales. En noviembre se celebró en 90 ciudades estadounidenses el cuarto «fur-free friday», día en que los grupos que protestan por la venta de pieles se lanzan a la calle. A veces, con demasiada vehemencia, como en varias ciudades de Florida, donde algunos incontrolados arrasaron las tiendas donde había abrigos de pieles a la venta. En Nueva York, otros se divirtieron pulverizando con sus «sprays» de pintura los abrigos de las pudientes damas que los sacaban a pasear.

06 mayo 2018

Tengo una Harley Davidson

Todo empezó en 1903, en un destartalado taller de Milwaukee, donde dos jóvenes amigos, William S. Harley y Arthur Davidson, decidieron que estaba hasta las narices de pedalear y decidieron construirse una motocicleta. Dos décadas después diseñaron un motor bicilíndrico en V «twin» a 72 grados. Y de ahí a la eternidad. Había nacido un mito americano y -como casi todo lo de allí- universal: las Harley Davidson.

Luego vino lo que vino, la Panhead de 1948, la primera Sportster plagada de cromados en 1957 y la comunión entre motocicleta y juventud rebelde. La cultura de masas se encargó de lo demás.



Las «Angeles del infierno», forajidos del siglo XX a lomos de Harley que tan bien retrató el gonzo del Nuevo periodismo Hunter S., Thomson; Easy Rider, «al vent la cara al vent» con un porrito en la boca, en versión custom de Peter Fonda y Dennis Hopper y todo el rolló ácido de California que va de Ken Kesey y sus fiestas de licenciatura del ácido, al rock psicodélico de Hot Tuna, Grateful Dead o la impagable Allman Brothers Band (cuyo doble en directo At Filmore cast bien podría servir de banda sonora para la lectura de este papel).

Las Harley Davidson forman ya parte de la historia walk on the wild side de la cultura occidental, pero ojo, que no es cromado todo lo que reluce. En el rollo Harley comienza a haber mucha mística y mucho pijo barrigón, entre otras cosas, porqué una «Softail» medianamente digna sale por unos dos kilos y medio en el concesionario más próximo.

Y si encima eres un peludo de chupa de piel con contrato basura por toda garantía, el banco no te da ni un clavo. O sea que la cosa está cruda. Siempre queda la copia, el clónico, esas virguerías de Virago, Vulcan o Shadow que hacen los japoneses; pero para un auténtico y maldito custom, eso es mierda nipona, aunque sea asequible incluso para el Centurion más hediondo. Así las cosas, lo más probable es que, nueve de cada diez pilotos de Harley que os encontréis por la carretera, sean urólogos, arquitectos u operadores de bolsa.

Y no es que ya no existan Hell s Angels, ni tipos peludos de chupa destrozada, lo que sucede es que el mito americano se vende en un concesionario de la calle Calvet en Barcelona, con mecánicos vestidos de uniforme Harley y vendedores trajeados y plucros que atienden al cliente con modales de la mejor escuela de pago. Así ya me contaréis.

En el asfalto de la Barcelona motera, los auténticos custom andan más bien por las alcantarillas. Tiran de modelos del año de la pera, de gama baja (Sportster 883) y, encima, más sucias y destartaladas que las aceras del Eixample.

Lo de Chicago a L.A. estaba bien para el Ruta 66 que popularizaron los Rolling Stones, pero aquí la cosa se queda en de l Hospitalet a Castelldefels -histórico punto de reunión de los custom catalanes-, y gracias. Y así luce la greña a los presuntos forajidos de la red del Ministerio de Obras Públicas.

Los centuriones enchironados esta semana por la juez son unos manguis de esa calaña ponzoñosa de moteros que desprestigian al auténtico custom salvaje del mito americano, «monstruoso gruñón de ano feroz que atraviesa a velocidad máxima el ojo de una lata de cerveza y sube por la pierna de tu hija sin pedir cuartel ni darlo», según definición de Hunter S.Thompson.

No me creo nada eso de que son la delegación local de los Hell s Angels, porqué tienen las motos hechas un desastre, los cromados una calamidad, no tienen ni puta idea de donde está Milwaukee, ni de quien era Jerry García. ¿Cómo coño van a ser ángeles del infierno si no pasan de ser unos chorizos broncas de barrio periférico?

Las tribus urbanas de esta ciudad se merecen un respeto y más las que tienen dimensión internacional y tradición turbia y feroz. Para ser Hell s Angels (que los hay y muchos todavía) deberían establecer una denominación de origen, una homologación o algo por el estilo. ¿Por qué la UNESCO no los declara patrimonio de la humanidad y nos evitamos malas copias que quieren marcar mucho para salir en los periódicos, pero que no pasan de ser una pandilla de indeseables? Nada de centuria; manípulo y gracias.

29 abril 2018

Creando la máquina del tiempo

¿Se imagina subirse a bordo de un buque al más puro estilo del Titanic? Pero sin hundimiento, por supuesto. Cuando el viajero da los primeros pasos sobre la moqueta del Queen Victoria sabe que va a iniciar un travesía, sí, pero la sorpresa es que el crucero también lleva implícito un viaje a otra época, cuando los cruceros vivían su edad de oro. Porque el interior del barco, aunque ha sido remodelado en 2017 y cuenta con tecnología moderna, parece inspirarse en los transatlánticos que a principios del siglo XX unían el continente europeo con el americano. Queen Victoria es una de las tres reinas (Queen Mary 2 y Queen Elisabeth son las otras dos) que posee Cunard, naviera británica que se distingue por el cuidado de los detalles y por ofrecer a sus clientes una experiencia global y exclusiva. Surcar los mares en cualquiera de ellas no sólo permite conocer las ciudades que se visitan, sino que el barco en sí se convierte en un destino con múltiples opciones para descubrir.



La historia de Cunard se remonta a 1839, cuando el magnate Samuel Cunard consiguió el primer contrato para su compañía naviera. "Sus barcos de vapor se convirtieron en correo real entre Reino Unido y América del Norte a través del Atlántico. Fue la Reina Victoria quien se lo propuso y fue un momento histórico por la unión de dos grandes continentes", explica Eva Sanchidrián, responsable de marketing de Mundomar Cruceros, representante de Cunard y Princess Cruises en España y Portugal. "El primer barco para pasajeros de Cunard fue el Britania, que fue botado en 1840 y ya tenía como propósito hacer que la embarcación fuera mucho más que un medio de transporte", continúa.

Las cosas han cambiado bastante desde entonces y hoy la inmediatez por llegar al destino parece ser la prioridad. Sin embargo, viajar a bordo de una de las queens es una experiencia cuando menos sorprendente. La primera diferencia con el resto de embarcaciones de gran formato es el espacio, porque aunque las reinas tendrían capacidad para alojar hasta 4.000 pasajeros, como ocurre con la mayoría de los navíos de estas dimensiones, rebaja a la mitad (a 1.997) el número de clientes para que estos puedan disponer de camarotes más amplios. Y 1.000 personas forman la tripulación, de modo que hay un empleado para cada dos pasajeros.

Otra seña de identidad de Cunard es la puesta en escena de sus hoteles flotantes. El Queen Victoria puede presumir de estar engalanado con los más nobles materiales, la madera y el mármol y las impecables alfombras repartidas por los distintos salones consiguen hacer de este crucero un lugar digno de vestirse a la altura.

Ahí reside otra de sus particularidades, porque si en los buques más informales la vestimenta no importa, aquí existe un dress code que debe ser respetado si quiere campar a sus anchas por cada una de las plantas. A saber: por la tarde las bermudas deben obviarse a favor de la chaqueta y el pantalón largo en el caso de los caballeros; las damas, vestido de cóctel. El día de la cena con el capitán manda la etiqueta. Si no quiere verse obligado a seguir estas indicaciones, no tema, podrá disfrutar de la velada en los espacios de la cubierta (si el tiempo lo permite) o en las zonas más informales del barco, incluido el restaurante bufé.

DECORACIÓN AL DETALLE

Con una longitud de 29 metros, una anchura de 32 y un peso que alcanza las 90.000 toneladas, el Queen Victoria (que comenzó a navegar en 2007) ofrece a sus pasajeros un amplio repertorio de camarotes, que en su reciente remodelación han mejorado el diseño y añadido muebles más modernos y funcionales. Habitaciones individuales, dobles, interiores o exteriores, con balcón o ventana, suites, penthouses... Y, según la categoría de la estancia, el huésped tendrá asignado un restaurante u otro para las comidas y las cenas. El bufé está abierto las 24 horas del día.

Sea cual sea el recorrido contratado (también en este apartado las posibilidades son numerosas, con precios que parten de los 1.200 euros), lo cierto es que entre destino y destino el pasajero tiene opciones suficientes como para que todos los cartuchos no se quemen en un día. La pista de tenis y las dos piscinas en el exterior permiten disfrutar de una jornada al aire libre, ya sea a remojo o tomando el sol en el solarium. El Queen Victoria cuenta con numerosas tumbonas y zonas de relax en cubierta para leer, descansar mientras se contempla el océano o tomar un copa o un aperitivo. Los bares y los lounges de esta reina también han sido remodelados para aprovechar el espacio y añadir zonas para cenar al aire libre más informales que las del interior. "También hay varias para niños con clubs según la edad, aunque la naviera no está centrada en ellos", apunta Sanchidrián.

EL TIEMPO DE OCIO

Si es usted jugador de cartas, está de suerte, el Queen Victoria cuenta con la Card Room, con distintas mesas para disfrutar de las partidas, pero, si lo prefiere, justo enfrente se ubica una biblioteca donde podrá encontrar desde novelas hasta guías de viaje o ejemplares sobre la historia del Titanic y otras embarcaciones emblemáticas.

Aquí no hay lugar para el aburrimiento. ¿Que no le apetece entregarse a la lectura? Entonces quizá prefiera ir a alguna de las clases que se organizan cada día (esgrima, bailes de salón, pintura...) o hacer algo de ejercicio en el gimnasio. Y, tome nota, si es usted corredor, no olvide meter en la maleta sus zapatillas de running porque una de las cubiertas puede hacer las veces de pista de atletismo. Eso sí, debe tener precaución con los que sólo disfrutan del paseo. Una discoteca, sala de baile, una galería comercial, un casino y hasta una sala de cine y teatro (hay actuaciones nocturnas) , un spa y una sala para fumar habanos completan el entretenimiento.

Pero, sin duda, uno de los platos fuertes de Cunard es la hora del té. Cuando el reloj marca las tres el tiempo se detiene. Entonces, en el salón del afternoon tea camareros con guante blanco sirven, al compás de la música de un arpa y violines, té y café edulcorados con todo tipo de pastas y dulces (también hay sándwiches salados). De entre todos ellos, los reyes son los scones, panecillos típicamente british para tomar con crema y mermelada. La gastronomía está muy presente dentro del barco, donde además del restaurante tipo buffet, el Lido, está The Golden Lion, donde tomar fish & chips, Queens Grill, Princess Grill, Club Britannia y otro más con cargo adicional, el Verandah, con menús creados por Jean-Marie Zimmermann.

Sin duda, el Queen Victoria es un destino en sí mismo, como lo son también el Queen Mary 2 (el único de la naviera que hace cruceros transatlánticos, desde 797 euros) y el Queen Elisabeth. Pero no por ello hay que desestimar los trayectos que ofrece Cunard. Uno de sus puntos fuertes son las vueltas al mundo (desde 16.150 euros). Tal cual. Duran cuatro meses y es uno de los recorridos favoritos de quienes disponen de tiempo y dinero, los jubilados. Si usted no tiene cuatro meses libres, no sufra porque hay otras muchas opciones para disfrutar a bordo de alguna de las reinas.

El mar Mediterráneo es el destino del Queen Victoria: navega por el Adriático, atraviesa el Estrecho de Messina y viaja por las Islas Baleares, Italia y los canales venecianos. Por si fuera poco, se atreve con el Báltico, las islas Británicas e Islandia. También Cunard se traslada al Caribe, a Nueva York, Quebec o Sydney. Incluso recorre la ruta de la seda. Pero, recuerde, el destino es el barco en sí mismo. Lo demás es atrezzo.

22 abril 2018

Himalaya, las montañas de los Dioses

Sus pies no deben tocar nunca el suelo. De ahí que la Kumari de Patan, una de las diosas vivientes más importantes del valle de Katmandú, mire a sus fieles desde un pequeño trono de madera rematado por una serpiente dorada. Tampoco debe hablar. Un sábado por la mañana su mirada, marcada en col negro y labios de carmín, transmite un desinterés total por sus visitantes extranjeros. Cómo culparla. Unika Bajracharya tiene 8 años. Dejará de ser diosa y protectora de los nepalíes cuando alcance la pubertad. No es fácil atisbar a una de las diez kumaris del país del Himalaya. En Patan recibe visitas en determinados momentos a cambio de una ofrenda. De ahí que muchas veces, la primera parada en la también llamada Laliput, o "ciudad de la belleza" en sánscrito, suela ser la casa de la divinidad, identificada con un pequeño letrero.



La bendición de la Kumari deja al viajero trastocado. Pero con pocas horas que lleve en Nepal ya se habrá acostumbrado. Para llegar a Patan hay que cruzar el Bagmati, río sagrado para el hinduismo, donde la gente contempla a diario el rito de la cremación. Sus turbias aguas apenas sirven de frontera física en el maremágnum del valle de Katmandú. Pero en la orilla de Laliput, esa maraña de calles abigarradas y caóticas, ese cúmulo envolvente de exotismo, de pronto se torna más manejable. Patan es más abierta y apacible. Se puede decir que dibuja la cara más bohemia y sofisticada de esta región donde se concentra la mayor parte de la población de Nepal.

Encajado entre la India y el Tíbet, este país puede presumir lo que quiera de montaña, pero es también único en el mundo por la concentración de monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad. De todos ellos, el más espectacular es la plaza Durbar de Lalitpur, que hoy, incluso después del terremoto que sufrió en 2015, sigue siendo el conjunto de templos y palacios más valioso y mejor conservado del país. Recuperados del encuentro con la diosa viviente, hay que empezar a devorar Patan por esta plaza de película. "Hasta el siglo XII, esta fue la capital de un reino independiente muy poderoso dominado por los reyes Malla y el lugar donde se agolparon los mejores artesanos del bronce y el metal", explica el guía local Niranjan Raj Joshi.

SANTUARIOS Y PAGODAS

Frente al Palacio Real del siglo XIV, hoy convertido en un museo de arte antiguo, se amontonan los templos y pagodas, cada uno dedicado a una deidad diferente del hinduismo y el budismo, así como estatuas de reyes y encarnaciones de dioses que se posan sobre esbeltas columnas. Uno de los templos más importantes es el Krishna Mandir, esculpido en piedra y coronado por pináculos dorados. Otros como el Bhimsen y el Vishwanath presentan tallas en madera. Hay tres pequeñas estructuras dedicadas a Vishnu construidas en ladrillo. Y llama la atención el templo Krishna por su forma octogonal. Patan es la más vieja del valle y prueba de ello es una fuente del siglo VI que aparece al norte de la plaza. Lástima que los dos pabellones que la custodiaban fueron destruidos en el último terremoto.

Al cóctel religioso hay por supuesto que añadir a sus fieles, con el colorido de sus saris y las ofrendas de flores, el olor a incienso, el murmullo de los mantras…, todo un asalto a los sentidos. Por suerte, una de los características de Patan son sus chowk, los patios a modo de claustros donde sentarse a descansar... y a asimilar. Otra opción son sus muchos cafés y restaurantes, frecuentados por los extranjeros y expatriados, muchos de los cuales eligen esta ciudad para vivir. Por haber hay hasta un garito español regentado por Bibhushan, que vivió diez años en Barcelona y asegura que "el gazpacho le sale muy bueno porque lo hace con la Thermomix". Los nepalíes son gente acogedora y amable que enseguida conquista al viajero.

Patan es además la ciudad más budista del valle. Muchos de sus 55 templos y 136 monasterios son budistas. Muy cerca de la plaza Durban es de obligada visita el Templo Dorado, sin duda uno de los más bellos. Fundado en el siglo XII, debe su nombre al cobre y pan de oro que cubren su fachada.

No hay mejor escaparate del trabajo que han dado fama a los orfebres de la ciudad. En el monasterio viven ocho personas y el primer sacerdote siempre es un niño menor de 12 años. "Cada mes hay un chaval de una familia distinta. Durante esos 30 días el aprendiz de monje se baña pero no puede cambiarse de ropa, así que puedes calcular el tiempo que lleva según lo sucio que lleve el hábito", cuenta Joshi. El monje, sonriente y sin miedo a las fotos, sola lleva una manga puesta. "Necesita un brazo desnudo para hacer las ofrendas", explica el guía. Porque en su estancia en el templo aprenderá todos los ritos budistas, incluida la meditación, tan presente en muchas de las actividades diarias de los nepalíes. Y, curiosamente, importante también para algunos artesanos, como, por ejemplo, los artistas de la tradicional Thanka, esa pintura religiosa de mil colores que se enrolla. "Requiere tal nivel de concentración que los aprendices recurren a la meditación para mantenerse tanto tiempo sentados", afirma nuestro imprescindible guía.

En Patan se tropieza uno con muchos estudios de esta disciplina. También con los mejores orfebres de cuencos del Himalaya, también llamados cuencos cantarines o tibetanos que se utilizan para abrir los chakras. Un paseo por detrás de la plaza Durbar basta para dar con un puñado de talleres que ha recuperado esta tradición y ya exportan a medio mundo. Uno de ellos es el Om Handicrafts, cuyos cuencos ofrecen todas las garantías de calidad. Porque lo primero que se aprende es que no todos los cuencos son iguales. "Los auténticos están compuestos por siete metales", detalla Abhisek en esta tienda, donde se pueden encontrar también los cuencos considerados más valiosos, "creados en noches de luna llena y con una aleación especial".

En resumen, nada que ver con los que se venden en la calle por unas rupias. Como tampoco tiene nada que ver vivir esta ciudad de día que de noche, una experiencia que se pierde la mayoría de los viajeros. Aunque si es porque se dirigen al Anapurna o a otras cumbres míticas del Himalaya están más que excusados.

15 abril 2018

La influencia de Romana en España

El Imperio Romano ha sido siempre objeto de atención. El poeta Rafael Alberti, huésped de la Ciudad Eterna durante algunos de sus años de exilio fuera de España, escribió en una ocasión: «un español te lleva de su mano y te repite, oh caminante, en vano: si entras en Roma no saldrás de Roma». Roma es impresionante, como impresionantes son las múltiples huellas que dejó, a lo largo y ancho del Mediterráneo, el Imperio de los Césares. En España, los vestigios romanos datan, en su mayoría, de la época imperial y son lógicamente más abundantes en las zonas donde los romanos actuaron con mayor intensidad: todo el litoral Mediterráneo y Extremadura. Para mostrar al público la influencia de la cultura romana en nuestro país, y coincidiendo con el XI coloquio internacional que sobre bronces antiguos ha organizado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, el Ministerio de Cultura inauguró ayer, en el Palacio de Velázquez del Retiro, la exposición Bronces romanos en España, compuesta por 500 Objetos procedentes de sesenta museos españoles. Las piezas expuestas resumen las principales actividades de la sociedad romana, donde los bronces estaban siempre presentes por su durabilidad, versatilidad de uso, nobleza y prestigio del material.



«El bronce -explica Luis Caballero, comisario de la exposición- era un material lujoso que unía dos de los aspectos más importantes de la cultura romana. Por un lado el lujo y el poder y por otro la utilidad. Ya sabemos que la sociedad romana era profundamente utilitaria». La muestra Bronces romanos en España está dividida en tres partes: actividades públicas, ámbito privado y actividades económicas. Una serie de textos, legales escritos sobre tablas de bronce, abren la exposición del Palacio de Velázquez. En la «Carta de Tito», dirigida a quattuorviri y decuriones muniguenses, el emperador perdona a la ciudad de Munigua la penalización de 50.000 sestercios sobre la deuda que habían contraído con Servilio Polión. La carta fue redactada el 7 de septiembre del año 79 después de Cristo. La colección de documentos legales sobre bronces no tiene parangón en ningún otro país, incluida la propia Italia.

«Aunque la exposición en público no era necesario para la entrada en vigor de los textos legales, según explica Julian González, Jefe del Departamento de Filología Latina en la Universidad de Sevilla, las tablas de bronce se clavaban habitualmente en los muros de los edificios como revelan los orificios existentes en los ángulos de las tablas». «La autoridad a cuyo cuidado queda encomendada la publicación y difusión de los textos jurídicos en las provincias -añade- es aún hoy una interrogante no solucionada de forma satisfactoria, aunque de forma generalizada se acepta que la publicación tenía lugar localmente, de un exemplum enviado a Roma en escritura cursiva, lo que explicaría los numerosos errores de transcripción». Una de las manifestaciones más típicas del arte romano es el retrato, de los que en la exposición hay magnificos ejemplos: Mellefebo de Antequera, Estatua masculina de Azaila, Dama de Fuentes de Ebro... En estas esculturas, el realismo romano y el idealismo aportado por los escultores griegos se unen de forma magistral. En los retratos se refleja el carácter de la persona, dignificándolo o idealizando de acuerdo con la finalidad propagandística que se pretendía transmitir.

Además de retratos, la muestra también recoge magníficos ejemplos sobre bronces con finalidad militar. La estatua oficial del emperador, por ejemplo, presidía el campamento militar junto a las imágenes de los dioses, las águilas y las enseñas que también se consideraban objetos de culto y se colocaban, por lo tanto en la capilla, lugar que abandonaba cuando todo el Ejército se había marchado del campamento. La estatua Thoracata, de más de dos metros de altura, fechada a finales del siglo I antes de Cristo, es una de las magnificas piezas que, sobre arte militar, se exhibe en esta muestra. Vajillas, juguetes, útiles de aseo personal y amuletos completan esta exposición, abierta hasta finales del próximo mes de julio.
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