12 diciembre 2013

En google no está todo tan bien atado como parece

No es el primer reportaje que leo sobre el tema. Señoras y señores, Microsoft vuelve a ser cool, al menos en Estados Unidos. Las generaciones más jóvenes ya no lo ven como el gigante que controlaba todo, que se metía en todos los mercados y quería acapararlo todo. Ahora ese papel lo desempeñan otros, desde la propia Apple hasta, por supuesto, Google, que lleva un buen puñado de papeletas para convertirse en el nuevo malo oficial del sector tecnológico, el gran hermano del siglo XXI.

Argumentos no le faltan: desde su posición dominante de Internet -y pensar que todo comenzó con un buscador- está cambiando las reglas del juego de la publicidad, de los medios... y desde su situación como líder en el terreno de la telefonía móvil con Android hace lo propio en el lucrativo territorio de las apps y con la mirada puesta en la publicidad en los móviles.

Por supuesto, no todo le ha salido bien: en las redes sociales su Google + no ha terminado de cuajar, por ejemplo, y tampoco se duerme en los laureles ni se corta a la hora de cerrar servicios con millones de usuarios para centrarse en otras cosas. Es lo que está sucediendo con el Google Reader. Por cierto, que estos cierres parecen obedecer a la intención de centrarse en lo que más se les ha resistido, las redes sociales, claves para el control de la publicidad del futuro.

La caja de los rumores está mirando estos días hacia Android. Ya cuando Google adquirió la división de móviles de Motorola, muchos comentamos que era una maniobra peligrosa: la fortaleza de Android es que excepto Apple, BlackBerry y Nokia, el resto de fabricantes construye teléfonos basados en ese sistema operativo y la compra de Motorola podía suponer un cambio radical en el equilibrio si Google comenzaba a sacar sus propios equipos. Sin embargo, la ruptura puede llegar por otro lado, precisamente de la mano de quien mejor partido ha sabido sacar del sistema operativo del gigante de la web. Samsung podría estar pensando no poner tanto foco en Android y lanzar más modelos de móviles basados en el sistema operativo Tizen, basado en Linux y cuyo desarrollo está liderado por la compañía coreana e Intel.

Como anécdota, uno de los argumentos que se esgrimen para demostrar ese cambio de estrategia es que durante la presentación del Samsung Galaxy S IV, el jueves pasado en Nueva York, apenas se citó la palabra Android.

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