08 enero 2014

La enorme pantalla del Samsung Galaxy Note

La revolución del iPad aún está sacudiendo el sector y Apple cerrará el año con más del 70% de cuota de mercado y una segunda versión de la tableta mucho más potente y atractiva que la original, dotada de cámaras y función de videoconferencia. Sus adversarios, en cualquier caso, no descansan y 2011 deja algunos productos sorprendentes en un campo en el que cada vez cuesta más encontrar las fronteras con la telefonía móvil o la informática tradicional. Este año se espera que las ventas de tabletas superen los 54 millones de unidades, y su efecto se percibe ya en la venta de ordenadores portátiles y netbooks.

El mundo de la electrónica de consumo cada vez depende más de las apps, las plataformas y la nube, pero no se materializa sólo en teléfonos y tabletas. Empiezan a aparecer en el mercado los primeros dispositivos inteligentes que anuncian la llegada de la internet de los objetos. Productos especializados que aprovechan las posibilidades de la Red para ofrecer funciones que hasta ahora parecían imposibles, como el seguimiento personalizado del ejercicio o la dieta o la localización de amigos y familiares.

Es difícil buscar una categoría para el Samsung Galaxy Note. Funciona como un teléfono, pero por su tamaño de pantalla podría ser casi una tableta. De lo que no cabe duda es de que se trata de uno de los dispositivos más interesantes de este año. Construido alrededor de una pantalla de 5,3 pulgadas y alta resolución (1280 x 800 píxeles), este Android es sorprendentemente delgado y potente. Tiene cámara de ocho megapíxeles y un procesador de doble núcleo a 1,4 Ghz. La estrella es el puntero que acompaña al teléfono, el S-pen, que permite escribir en la pantalla y hacer anotaciones sobre mapas o webs. Gracias a la elevada resolución, el navegador puede mostrar webs enteras, prácticamente como en la pantalla de un PC.

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