08 abril 2016

Beber Coca Cola aumenta la violencia

«La extrema gravedad de los hechos, el asesinato de un adolescente perpetrado de forma concertada, súbita, sorpresiva y totalmente injusta es evidente». 

Así se expresaba la magistrada que juzgó a los menores procesados por la muerte de Ronnie Tapias.Y, sin que se hayan tenido que lamentar más muertes, los jóvenes que integran bandas han venido perpetrando de forma concertada, súbita, sorpresiva y totalmente injusta agresiones y amenazas en ajustes de cuentas de su particular ley de la calle.

Una agresión de un grupo de Latin Kings contra un adolescente asociado a los Ñetas el Viernes Santo en L'Hospitalet fue especialmente grave y llevó a la UCI a la víctima. La investigación sigue abierta, a la busca de los responsables del ataque.

Hace unas semanas, la sección octava de la Audiencia de Barcelona condenaba a seis años de prisión a dos Ñetas por haber asestado varias puñaladas a un joven de los Latin Kings con intención de matarlo. Son hechos de octubre de 2003, y los agresores se dirigieron a la víctima, que ya había estado en prisión por su supuesta relación con los Latin Kings, y en cuanto el joven se distanció de una amiga que lo acompañaba, lo abordaron. La breve conversación derivó pronto en insultos y el forcejeo dio paso a las puñaladas.

La denuncia de un menor que supuestamente habría sido golpeado y amenazado por haber abandonado la banda puso al descubierto la organización, reglas y pruebas que sustentan algunas de las bandas. Los hechos se habrían producido en agosto cuando el menor, ecuatoriano, habría sido abordado por los acusados, que le reprochaban su decisión de abandonar la banda y de dejar de pagar la cuota de pertenencia, que es de tres euros a la semana o 12 euros al mes, según declaró la víctima.

En aquella ocasión, el menor supuestamente fue golpeado y recibió fuertes amenazas. La denuncia del menor ha puesto al descubierto el entramado de relaciones entre los diferentes miembros de la banda, sus jerarquías, cometidos y reglas internas.

Así, tanto el menor como otros jóvenes interrogados explicaron que dentro de su grupo hay unas normas que dictaban los «superiores jerárquicos», a los que la banda les arrogaba la categoría de Rey. Las otras categorías del grupo eran la de Aprobatore y Observación, siendo ésta última la más baja.

Para la primera categoría, los miembros de la banda tienen que pasar la «prueba de coraje» que consiste en golpearse con otro miembro del grupo durante cinco segundos, y luego 30 segundos con el resto de pandilleros. El que entra en el grupo ya no puede salir, y si lo intenta, lo golpean y amenazan cada vez que lo encuentran. Los menores de 17 años no pueden fumar ni beber alcohol, y cuando se reúnen para jugar a fútbol, el Rey elige a uno de los miembros «para que lleve Coca-Cola y pan Bimbo».

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