23 julio 2015

Cambiando la seda por el percal

Ante el irrespirable clima laboral que le ha costado la excedencia, el traslado o la baja laboral a algunos empleados, ahora le ha tocado perder el empleo a la señora de la limpieza.

¿Quién será el próximo?

Si conocen ustedes lo que significa acoso moral en el trabajo y conocen el perfil de los acosadores ¿por qué lo consienten? ¿qué o quién hay detrás?

Entiendo el silencio de algunos compañeros por convivencia laboral. La mentira, no.

Una persona que no controla sus emociones es peligrosa, pero la persona que no tiene emociones lo es aún más. Reflexionen ustedes sobre esta cita del profesor Punset.

Señor Urrea, ¿hace usted caso a una persona que aparece por la casa tarde, mal o nunca, que le faltó tiempo para ir a Madrid a pedir el puesto de usted en la casa? Con su decisión ha beneficiado usted a los infractores.

¿Por qué si los informes que ha dado usted a EULEN sobre la señora de la limpieza son magníficos, la quiere hacer limpiar por las tardes? ¿qué ocurre por la mañana? Usted lo sabe hace tiempo.

Cambiar el turno de trabajo de una persona de por vida no es como cambiar los cuadros de sitio, y menos aún, si no tiene culpa de nada.

Argumentar que es por necesidades de organización en el trabajo es maquillar el problema, una respuesta política.

Con todos no se puede quedar bien. Nos ha decepcionado como persona. Ha cambiado usted la seda por el percal.

Señores de Prosegur: el arma que mejor sabe usar un vigilante de seguridad es su cordura. No es el caso.

Si la primera vez que este personaje de catadura moral sospechosa se apoyó en el hombro de mi mujer obstaculizando su trabajo, sin guardar la ropa en los armarios, sin dejarla limpiar su puesto de trabajo, dejando notas hirientes (conservamos una), amparado en su comportamiento por un clan sectario que hasta el ultimo día con comentarios como llamarla «marrana», «a ver si la echamos de aquí», riéndose y cantando a su paso.

Podríamos habernos inventado abusos y acosos de otro tipo. No es nuestro estilo.

A mi mujer le han hecho daño de forma sutil, perversa y con estrategias premeditadas.

¿Es normal que la sacaran el café de la sala donde desayunan a las escaleras?

Tienen ustedes un problema serio, y la suerte de que en su momento hablara con el señor Urrea; si lo hubiese hecho con la policía, no se habría llegado a esta situación ¿Desconocen ustedes que este personaje ha hecho llorar a más de una mujer en el museo?

¿Me pueden explicar por qué no han mantenido en horario fijo de tarde al vigilante de seguridad por orden del director del museo, ya que este señor forma parte del problema que ha convertido el museo en un avispero?

Si tenemos que ir a los tribunales, espero que los que han callado digan la verdad delante de un juez, como lo hacen cuando no están delante los causantes del problema.

Los problemas continuarán y si no, al tiempo.

Nada que objetar a la empresa EULEN que hizo lo que pudo.

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