28 febrero 2012

El colegio recupera su actividad tras el embargo

«Indignación» e «incertidumbre». Esto es lo que expresan muchos de los padres del colegio Santa Illa, que ha reanudado las clases este lunes tras el embargo de todos sus muebles, que luego han sido devueltos, por una deuda de 992.263 euros con la Seguridad Social. 

La forma en que se ha llevado a cabo la diligencia y el futuro académico de sus hijos son las dos cosas que más inquietan a los padres, quienes por varios minutos se reunieron alrededor del colegio para discutir la situación. 

«Resulta que ahora pueden entrar en cualquier lugar y de cualquier manera», se quejó Diana, una de las madres, quien además resaltó que «un embargo no se ejecuta así, mucho menos con menores». «Esto no es una panadería de la que me llevo la panificadora. La diferencia aquí es que hay niños pequeños. ¿Dónde quedan los derechos de los niños?», se preguntó. 

Pero este no es el único interrogante. Entre los padres se escuchan voces que intentan averiguar si es posible que una diligencia como la del jueves pasado vuelva a ocurrir, si el año escolar terminará con éxito o si el próximo semestre habrá colegio. 

«En este momento hay estudiantes preparándose para la selectividad. Además, el nivel académico, sobre todo en inglés, es muy bueno. Si esto se cierra es por la mala imagen que se ha creado y la culpa será de la Administración», increpa una madre enojada que prefiere no dar su nombre. 

Por todo esto, los padres insisten en la posibilidad de interponer medidas legales contra la persona que ordenó el embargo y permitió que se hiciera con los alumnos en las aulas. 

Los funcionarios del colegio, por su parte, han expresado su apoyo al centro educativo y confían en que los directivos encontrarán la forma de habilitar los medios para el pago de las deudas. 

«Lo que ha pasado aquí es lo mismo por lo que están pasando muchísimas familias», compara Manuel Díaz, director técnico del centro, para quien lo más importante es que el «colegio no ha abandonado a los padres ni ha puesto a sus hijos en la calle». 

Díaz asegura que la prioridad ahora es continuar con el proyecto académico del colegio y superar la situación para que los estudiantes no resulten afectados. 
«Las clases se retomaron con toda normalidad. Esperamos que una situación como la del jueves pasado no vuelva a ocurrir. Eso desde luego no ha sido un procedimiento normal. La empresa tiene la voluntad de continuar con sus actividades», dice.

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