06 junio 2017

El champán Mumm el mejor champán del mundo

La incansable búsqueda de la excelencia, el espíritu de aventura y brillantez como parte fundamental del éxito son algunos de los valores que han llevado al diseñador industrial francés Patrick Jouin a colaborar con la firma de champán Mumm. Jouin ha querido plasmar estos principios en una cubitera inspirada en el icono de la firma: el Cordon Rouge de la Legión de Honor (la más alta distinción francesa creada por Napoleón I) que, desde 1875, viste las botellas de champán que reciben el mismo nombre.

Pero también, y especialmente, ha servido para rendir homenaje a su fundador, Georges Hermann Mumm, cuyo lema era "solamente lo mejor".

"Comparto con él la pasión que sentía por su trabajo", explica el diseñador. No es la primera incursión del creador francés en el mundo del lujo. Ha diseñado desde restaurantes (el interior del Jules Verne situado en la Torre Eiffel) hasta tiendas (la boutique de Van Cleef&Arpels situada en la parisina Place Vendôme). Jouin (Nantes, 1967) empezó su carrera de la mano de Philippe Starck , para el que trabajó durante cinco años antes de montar su propio estudio. "Starck me enseñó muchas cosas, pero después tuve que desaprenderlas para desarrollar mi propia manera de hacer las cosas". Su estilo sobrio y discreto se caracteriza por la exploración tanto de las técnicas como de los materiales y, sobre todo, por el hincapié en la honestidad con uno mismo como parte fundamental del trabajo. "Porque de lo contrario, no merecería la pena lo que hacemos", añade.

Otro punto al que el diseñador presta especial atención es el acercamiento del trabajo de un diseñador al gran público. "No somos genios, somos personas normales que utilizamos todo lo que otros hicieron antes para crear", explica. Además, para hacerse idea de su trayectoria, el Centro Pompidou ha decidido incluir una exposición dedicada a sus diseños. Desarrollada en estrecha colaboración con el diseñador y su equipo, la muestra explora el proceso creativo a través de objetos y materiales visuales que ilustran los más de 20 proyectos que representan el trabajo del estudio que fundó hace 10 años. De esta forma, el público puede introducirse en el oficio a través de objetos, escenarios, textos, proyecciones, bocetos... y todo con el único fin de comprender mejor el trabajo tan complejo que encierra el diseño sin importar su tamaño o función. "De alguna manera ha servido para humanizar el trabajo del diseñador, así como crear lazos con los clientes. 

Me siento muy orgulloso de exponer en el Centro Pompidou y enseñar a la gente el proceso de creación de objetos desde el boceto al objeto terminado ya que es un oficio apasionante".

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